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domingo, 16 de septiembre de 2012

Hogar dulce hogar

Domingo a la noche. Tus viejos se fueron de vacaciones. Casa amplia para que vos y tu novia puedan hacer lo que quieran: un asado al mediodía, garche con mucho ruido, etc, etc. Pero resulta que tu novia está loca y, después de comer el asado, se le da por decirte que se quiere ir a su casa, te empieza a tratar para el traste, y lo peor es que se da cuenta de que te está tratando mal a propósito, porque vos no le diste razones para hacerlo. Resulta que de repente te dice que quiere que se separen y vos le decís que preferís separarte a estar con alguien que, porque se le canta, te trata como un trapo de piso. Y te dice hija de puta por apagar un velador, ponele. Así que tu novia se va de tu casa y te queda toda la noche de domingo para leer textos facultativos, mientras, en la pieza de al lado, hay otros dos -mi hermana y su novio- que sí aprovechan bien la ocasión para coger a todo trapo y no dejarte leer los susodichos textos por los ruidos/gritos que podrías haber emitido vos misma.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Descloseteando San Rafael II


 -Buen día. Yo había hecho una reserva a mi nombre...
La empleada del hostel me miró a mí primero, a Dana después y, finalmente, dijo:
-Ah, sí. Si quieren, dejen las cosas en ese cuartito y vuelvan a entrar a las 10.30, que es la hora del check in.

Aceptamos y salimos a caminar por las calles heladas de San Rafael, Mendoza, buscando algún bar donde desayunar. Dos cosas sorprendieron: a nosotras, la escasa cantidad de gente fumando en las calles; a los sanrafaelinos, dos mujeres de veintipico caminando de la mano.
Nosotras pertenecemos a esa generación de lesbianas que salió del armario al ritmo de los noticieros que hablaban de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, al compás de la proliferación cada vez mayor de series lésbicas, tanto extranjeras –y su basura inverosímil,  The L World-, como la de la primera serie lésbica argentina, Plan V; salimos del closet en una época en la que el suplemento Soy ya existía, en la que los floggers –con Cumbio a la cabeza- ya habían marcado una especie de “moda” homo o bisexual y en la que series comerciales de canales abiertos como El elegido ponían en escena una relación lésbica para ganar rating. Una época en la que caminar de la mano por la ciudad de Buenos Aires  ya no generaba  sorpresas ni miradas de costado.  
Pero caminando por San Rafael nos percatamos de que no estábamos en Buenos Aires. Miradas sorprendidas de mujeres con cochecitos de bebé, miradas de adolescentes que se pararon en una vidriera de un negocio cerrado para mirarnos pasar entre risas, miradas curiosas de hombres en salas de videojuegos. Ni hablar de que no vimos ni una sola pareja homosexual caminando de la mano por la ciudad en todas las vacaciones.
Pero la frutilla del postre no  vino hasta el viaje en micro de regreso a Buenos Aires. Yo me había quedado dormida y me desperté con el asiento de al lado vacío. Recordé que Dana me había comentado que antes la habían dejado ir a fumar a la cabina del conductor, por eso supuse que debía estar ahí. Corrí la cortina y ahí estaba ella, charlando con el conductor y su acompañante, un riojano que antes había lanzado la clásica pregunta de confirmación: “¿Son hermanas?”. Me ofrecieron que me sentase y siguieron la charla. El riojano se excusó:
-Yo puedo entender que entre dos mujeres…pero no entre hombres. Un hombre que está con otro, no es hombre.
Podría haberle respondido que un hombre que no puede estar con quien de verdad le da la gana no es un hombre, o podría haberle preguntado qué significaba para él ser un hombre, pero no valía la pena discutir con alguien que pensaba que si Menem no se hubiera retirado del ballotage en 2003 –según él, lo hizo porque lo habían amenazado con asesinar a Zulemita si no lo hacía- hoy estaríamos mucho mejor.    

sábado, 31 de diciembre de 2011

Todas terminan volviendo

Hace mucho no escribo, así que voy a tener que actualizar un poco la cuestión. El 28 de octubre pasado, mi novia me dijo, por teléfono, que necesitaba estar sola. En ese momento, yo estaba laburando y me quedé perpleja, intentando hacer una nota sobre un tema irrelevante, que poco me interesaba -y menos aún en ese momento-. Pasó un tiempo y empecé a salir con Mery. Dana se enteró y se desesperó por volver: me llamaba todos los días, me pedía que nos viéramos. Tomó más alcohol que en toda su vida, no comía, no podía dormir, tuvo que tomar pastillas para hacerlo. Volvió diciendo que nunca me había dejado, que no podía manejar su vida y menos una relación, y por eso necesitaba estar sola. Pero volvió. Y yo, irremediablemente enamorada, volví.

Ayer me llegó un mensaje privado de la chica con la que salí del armario. Después de que dejé de salir con ella, nunca más habíamos hablado. Y hoy se aparece con este mensaje:


Buenas... tanto tiempo! Una pregunta, voy al grano así de una: ¿estás de novia? ¿Estás interesada en un juego sexual indecente? Let me know Besotes y feliz año 

Me quedé boquiabierta. Le respondí que estaba de novia y le pregunté en qué consistiría tal juego. A lo que dijo:

Bueno, mirá... la cosa es así, básicamente: mi novio está caliente con la idea de verme coger con otra minita (sí sí, es tan típico) y bueno, a mí también me va... las "condiciones" son esas: yo me cojo a la minita y mi novio me coge a mí. Él no la puede tocar a esa tercera, ¿me entendés Re loco. Tu novia está más que invitada Jajaja vos pensalo. Vos también podés poner tus condiciones, por ejemplo, sólo vos la podés garchar a ella y nosotros miramos, o que ella saque fotos o whatever. La cosa está abierta a sugerencias Muak 



Vuelvo a repetir: me quedé perpleja. Esta mujer tiene 2.573 amigos en el facebook -yo no llego a los 300- y me viene a elegir a mí para su "juego indecente". No hablamos hace un año y medio. Cuando salía con ella, había que hacer los mil y un manejes para lograr que me besara o tuviera iniciativa. Y ahora me viene a proponer esto. ¿Quién lo entiende?

A todo esto, le cuento a mi novia, y coincidimos en que no hay nada más paki que cogerte a una mina por pedido de tu novio. "Yo me cogería a cualquiera, pero la mina, aunque esté muy buena, es demasiado paki", me dijo Dana. "No hay nada como una torta hecha y derecha", volvimos a coincidir. Pero me dijo: "Hacelo, dale. Quiero que te la cojas y que tengas ganas de irte en la mitad del garche". Nos reímos.


Todavía no respondí el mensaje.










domingo, 13 de noviembre de 2011

Todo es por algo...

A mí madre le encanta usar la frase: "Las cosas se dan por algo". Y yo me he terminado acoplado a su frase, ya que siempre termina teniendo razón. Traté de tomarme las decepciones recientes de la manera más positiva posible y de pensar que, si alguien me deja, es porque esa persona no era la indicada.Y aquí viene la historia que me convoca:

La primera vez que la ví fue en la Marcha del Orgullo del año pasado. Y por casualidad. Yo le había pedido a mi amiga Ivanna que me acompañara y ella me dijo que sí, que de paso aprovecharía para filmar un poco y hacer entrevistas para un trabajo audiovisual sobre el matrimonio igualitario que estaba haciendo en grupo para una materia de la facultad. Así que llegué yo, llegó mi amiga, y llegaron las compañeras de grupo de Ivanna. Llega una, llega otra. La última en llegar fue Mary que, apenas dijo unas palabras, saltó con alevosía su tortez. Ese día nos fuimos temprano y, después, cuando le pregunté a Ivanna sobre el asunto, me dijo que no sabía, que Mary nunca le había dicho nada.

Pasaron unos meses e Ivanna festejó su cumpleaños. Estaban invitadas las chicas del grupo de la facultad, pero yo estaba saliendo con alguien y no iba a intentar nada con Mary. Pero fue inevitable quedarme hablando con ella sobre cine, sobre las películas de Woody Allen o de Ingmar Bergman. Cada vez confirmaba más que esta chica era torta, pero nunca lo insinuó y me fui suponiendo que era una torta reprimida que nunca había estado con una mina. 

El tiempo pasó y, un día, en la entrada de la facu, sobre Santiago del Estero, la veo a Ivanna charlando con Mary, que estaba parada con las manos en los bolsillos, haciendo que mi radar se activara automáticamente . Las saludo y nos vamos con mi amiga. Ella sale del baño y le digo: "Cada vez que la veo lo confirmo más: esta Mary es más torta que yo".

Ivanna me contesta: "Me parece que sí, estábamos con otra chica hablando de lo bueno que está un profesor, y ella no omitió comentario alguno". 

Bueno. Pasaron unas dos, tres semanas y, un viernes, Dana me dejó. El miércoles siguiente, estaba a media hora de rendir Derecho a la Información y me encontré a Ivanna. Le conté que Dana me había dicho que quería estar sola y que yo había tratado de estudiar ese fin de semana, pero había sido un poco difícil. Nos despedimos y rendí. Esa noche, me llamó Ivanna: "Estuve hablando con Mary y tenías razón, es torta. Y le conté que habías cortado con tu novia, y me pidió información sobre vos". 

Pasaron unos días y ya la tenía en Facebook. Hoy hablamos y la charla fue muy interesante, realmente. Ya quedamos en ir a escuchar jazz el sábado que viene. 

Evidentemente, no puedo estar sola.

Y no sólo eso: el miércoles pasado me enteré de que en ese examen (para el que estudié entre llantos ahogados y miles de desconcentraciones) me saqué un 10.  

Después de la tormenta siempre llega la calma, parece.

viernes, 9 de septiembre de 2011

¿Ser lesbiana es un insulto?

Clase de Psicología y Comunicación en la facultad. Adelante mío había dos chicas, una de las cuales, de repente, empezó a acariciarle el brazo a la otra. Así estuvieron durante toda la clase, hasta que el profesor nos propuso un ejercicio: "Ponganse de a dos. Pero ojo, no pueden conocer a esa persona". La chica que estaba sentada al lado mío me ofreció estar juntas, le dije que sí. Las dos chicas de adelante, como se conocían entre sí, nos pidieron intercambiar parejas. Me tocó con la que acariciaba a la otra. El profesor explicó: "Se tienen que quedar mirando al o a la compañero/a y tienen que escribir en un papel cómo creen que es esa persona". Luego de escribir varias características de su posible personalidad, escribí en el papel: "No estoy segura, quizás sea lesbiana". Para qué... El profesor, al final de la clase, nos dijo, inesperadamente: "Bueno, ahora se van a intercambiar los papeles, pero sólo lo leerán cuando ya no estén en el aula". Me reí de la reacción de la chica, que seguramente no era torta. Luego, había que escribir en el blog de la comisión la experiencia. Pasaron unos días y apareció el comentario de Silvia, mi compañera:

"Mi compañera me manifestó sus dudas sobre mi posible lesbianismo! Niego rotundamente esta imagen que tiene de mí Laura (creo que así era su nombre)! jaja".

Luego intervine yo, argumentando con la prueba de las caricias durante la clase, pero diciéndolo medio en joda.

 ¿Quién salió a responder después? ¡La amiga de Silvia!

"Me estaba haciendo cosquillas en el brazo, no caricias. Esto ya es un quilombo!! jajajja

Saludos

LA amiganolesbiana de Silvia"

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Che, ¿era necesario aclararlo? ¿Es un insulto ser lesbiana? (sobre todo, si tenemos en cuenta que es prácticamente anónimo eso de los comentarios, nadie sabe cómo se llaman ni quién es quién en el curso).

Es la duda que me invadió, nomás.  

viernes, 29 de julio de 2011

Los entretelones del cine

Día frío el de ayer. Veníamos con Dana de Lanús, donde me fui a comprar un amplificador múltiple con reverb. Cuando llegamos a Capital, le propuse ir al Gaumont, para no estar en la calle, ver una peli por 8 pesos y, de paso, ir a la última fila a hacer ustedes-ya-saben-qué. Llegamos temprano y fuimos unas de las primeras en entrar a la sala, así que aquel sitio para el toqueteo ya estaba reservado para nosotras. Nos acomodamos, impacientes, para que las luces se apagaran y comenzara a ser proyectada "El túnel de los huesos". Pero, a los dos minutos, vino un viejo -un personaje de aquellos- y se sentó en la última fila, a seis asientos de distancia. Podrán imaginar nuestra indignación...habiendo cientos de asientos libres mucho más cerca de la pantalla, donde la visión sería mucho mejor, se vino a sentar al lado nuestro, para romper las pelotas nomás. Pero eso no fue todo. Una de las primeras escenas muestra a una mina tirada en un sillón con una musculosa medio transparente. "Aaah", exclamó el viejo. Nos reímos. Pero no tuvo mejor cosa que hacer que pasarse la primera mitad de la película buscando una botella de Fanta y algo para comer que estaba en unas bolsas que hacían un ruido insoportable. Una y otra vez, una y otra vez. De repente, misteriosamente, cuando restaban unos 40 minutos, el tipo se levantó y se quedó mirando la película desde el pasillo. Finalmente, se fue. Qué alivio, pensamos.  

miércoles, 20 de julio de 2011

Lo pedís, lo tenés

A pedido de Brilluda, voy a relatar la conversación con mi abuela.

Domigo. Festejo de cumpleaños 82 de mi abuelo. Alrededor de 20 personas habíamos disfrutado de una buena picada y mondongo al mediodía. Mis cuatro primas, mi hermana y su novio tomaban gaseosa. Yo, vino tinto. Creo que me zafé. El almuerzo había terminado, las mujeres se habían ido a lavar los platos, los demás nos quedamos mirando televisión. Se aproximó mi abuela, y ya sabía que venía la pregunta de todas las veces que nos veíamos. 

-Y, Lauri... ¿Ya tenés algún galán?

- No, bobe, no conocí. 

-Qué raro...no entiendo cómo te cuesta tanto encontrar a uno.

-No es que me cueste encontrar. (Acá viene la frase clave) No salgo con chicos.

-¿Qué? ¿Salís con chicas?  (No podía creer que mi abuela dedujera eso).

-Sí. (Okey, tomé mucho vino).

-Mentira (a mi abuela se le ve en la cara que se le cayó el mundo). ¡Justo el otro día me lo empecé a imaginar! Pero, ¿cual es la gracia de estar con otra mujer? ¿No te gusta esa fuerrrza del hombre?

-No, bobe. Me gusta estar con una mujer. 
-Esto es una decepción muy grande...

- No es nada malo, ya vas a ver...

Al día siguiente, a la mañana, suena el teléfono. Tuve la mala suerte de atender. Era mi abuela, que me dice solemnemente:

-Estuve pensando mucho en lo que me dijiste ayer. No lo comenté con nadie, ni con León (mi abuelo). 

-Igual no es un secreto. 

-¿Ya lo saben mamá y papá? ¿Y tus primas? 
-Sí.

-¡¿Pero por qué tuviste que andar anunciándolo por ahi?!

-No lo anuncié, lo saben. Para mí no es un secreto, es algo que siento, que no elegí. 

-Pero...Lauri, reflexionalo, hacé una vida más normal. No es normal esto...


Bueno, la charla siguió. Pero esa fue la idea básica. Menos mal que también me dijo que soy "la preferida de sus nietas", y seguramente por eso me sigue guardando cariño.

sábado, 14 de mayo de 2011

Terminar no terminando

El miércoles me tomé el día en el laburo para estudiar para un parcial que rendía el jueves. Ustedes sabrán que muchas horas de estudio seguidas pueden quemar el cerebro y no sé realmente por qué será (si lo relativo al quemar tiene que ver con el fuego, y el fuego con la calentura, y la calentura con el sexo), pero siempre que estudio me dan ganas de garchar. Y no fue la excepción. Bueno, pensé en la marplatense (con quien venimos teniendo sexo virtual bastante seguido) y le mandé un mensaje. "Conectate así cogemos". Cortito y conciso. Al rato, me llega la respuesta: "Aaaay, no estoy en casa, pero esperame un ratito caliente que ya llego y te re garcho". Bien. Prometedor.
Mientras tanto, Dana estaba en lo de Natalia, una chica a la que le tenía que prestar un libro. Cuando vio el mensaje, le dijo: "Nati, me tengo que ir ya". "¿Por qué?", preguntó la anfitriona. "Me tengo que ir". Este tipo de urgencias son tan importantes como apagar un incendio. Que es prácticamente lo mismo.
Esperé mientras leía y me dormí. Soñé que estaba en la facultad y le decía a unas chicas que, en cuanto llegara a casa, iba a coger con Dana. Y ahí escuché el Tiiin, de que se había conectado al Msn en la vida real. Pero seguí durmiendo, estaba re cansada. Más tarde, más despierta, me conecté. Charlamos un rato hasta que llegó el momento.
Mejor no podía estar, la cosa iba creciendo y creciendo. Estábamos en ese momento en que ya la mente está en blanco y, de repente, escucho un "Uy, esperá". La madre había tocado la puerta y ella no la escuchó por tener los auriculares puestos jaja. La piloteó bien igual, porque estaban todas las luces apagadas. En síntesis, se hizo bien la boluda. Nos reímos mucho, fue todo para terminar así. No para terminar. Y, al rato me llegó un mensaje: "Dios, qué vieja corta polvo!".

miércoles, 6 de abril de 2011

Semana "Santa"

Hace más de un año dejé a mi ex. Me acuerdo de que, para Semana Santa, él se había ido con amigos a Rosario, destino al que me había propuesto ir días antes de que yo le cortara. Y yo -que no me había podido acostumbrar a mi nueva amiga Soledad después del corte-, lo llamé llorando uno de esos días de fin de semana largo. La charla no condujo a nada, obvio. Ni siquiera recuerdo bien sobre qué hablamos. Lo cierto es que no volvimos, porque yo, aunque estaba peleada con Soledad, no quería volver con él. Sí, lo sé. Cualquiera haberlo llamado.
La cuestión es que, después de un año de aquel episodio, el panorama de mi Semana Santa va a ser completamente distinto. Gracias a haberme animado a ir a la radio hace unas semanas, empecé a hablar por msn con una marplatense que escuchó el programa grabado. Al principio pensé que estaba loca, es cierto. La charla empezó con un:
"Sí, te escuché en la radio y bueno, el linkeo es inevitable... Pero hablemos de algo que no sea tan literal, digo, esas cosas las hablás con todo el mundo...y no es un poco aburrido?".
Después de preguntarme algunas locuras y de yo no saber si irme al carajo, esperar a ver si era una joda de alguien conocido o descubrir a qué quería llegar, decidí seguirle la charla. Me pidió que continuara una historia que ella empezó, como si fuera un cadáver exquisito virtual. Yo la frené y le dije que charláramos un poco en serio para, aunque sea, saber con quién estaba hablando. Y, como siempre, terminé ganando. Y así, se puso interesante hasta que me dijo que se iba a dormir.

Ella: Buena onda, che. Fue de las mejorcitas conversaciones que he tenido. Te pongo un 8.
Yo: No me podés poner puntaje! Eso me hizo a acordar a algo no muy grato.
Ella: Ayyy, te acordás de tus novias..
Yo: Nada que ver, de un ser despreciable que nada tiene que ver conmigo.
Ella: ¿Me tratás de despreciable?
Yo: Si vos pensás que sí..bueno, me voy a dormir. Te pongo un 6,50.
Ella: Uh, encima me ponés ese puntaje de mierda? Ahora te pongo un 0,25.
Yo: Bueno, mejor. Cuanto más bajo el puntaje, más fácil es mejorar.
Ella: Ves? Esas cosas son las que me dan ganas de coger.

Las charlas se volvieron diarias y muy interesantes, y descubrí que su locura era la locura de todo estudiante de Letras que también enseña teatro. Mezcla explosiva si las hay. Y si a eso le sumamos el boxeo, la guitarra para zurdos que toca, las poesías en prosa que escribe y los cuentos pornográficos que me inventa para calentarme, bueno, definitivamente se volvió alguien especial en pocos días. Tanto es así que ya tengo con quién pasar mis cuatro días de Semana Santa. Ahora doña Soledad se hizo mi amiga, convivo con ella; pero, de vez en cuando, le pido que se de una vuelta por ahí y que me traiga a alguien en su lugar.

martes, 29 de marzo de 2011

Quel laboratoire!


Sábado 10 am en el Centro Armenio de Palermo para empezar con las clases de francés. Esperando encontrarme gente copada de una vez por todas en este Laboratorio de Idiomas -que parece más bien un laboratorio de experimentación científica, por el tipo de gente que me suelo encontrar-, llegué a horario y mi módulo era el único que no tenía aula asignada. Me dirijo de nuevo a la secretaría. La señora me dice que espere en el patio, que todavía no llegó la profesora. En la espera, voy descubriendo a mis compañeritos. Dos señoras, una psicóloga de 60 y otra jubilada de alrededor de 70 que venía vestida con raqueta en mano para irse después a jugar al tenis, se encuentran y se saludan a los gritos. Se vé que se conocían de otros módulos. Al lado mío, un tipo de más de 35 años, ingeniero agrónomo, me mira y me dice: "¿No vino la profesora todavía? Ya son 10:10, ya no viene." Yo le digo: "No, parece que no vino. Igual, por diez minutos, no creo que no venga. Se le habrá hecho tarde". Y dice:  "¡No puede ser, yo organicé toda mi semana para venir acá!" (Yo pensando: pará un poco, chabón, tomate las cosas más tranquilo!). A los dos minutos viene la profe. "Allons, allons à la clase". Hasta que nos encontraron el aula, pasó como media hora.
Cada uno tuvo que describirse, por supuesto, en francais. "Je suis une folle. Je ne suis pas mariée, je n'ai pas des infantes, j'ai un copain très fou, comme moi". Así se describió la setentona. ("Soy una loca. No estoy casada. No tengo hijos. Tengo un novio que está igual de loco que yo"). Qué personaje, pensé.
El ingeniero agrónomo es bastante reservado y racional. Y dijo estar "très content de s'être divorcé il y a 8 àns".
Después llegó una de 25 años, a punto de recibirse de farmacéutica. Parece más chica de lo que es y esa gente bastante aburrida.
En fin. Para cerrar la clase, me juntaron con la de 25 y la de 70 y tuvimos que elaborar una publicidad sobre unas catedrales de Francia. Cuando terminamos, la de 70, sentada bien cerca, me agarra la pierna y me dice: "¿Quién lee?" "No sé..que lea ella", le dije. Me vuelve a mirar y me dice: "Chèrie, yo soy muy toquetona, pero mirá que no soy lesbiana!". Me reí por dentro y le dije "Y qué tiene si lo es, yo lo soy". La vieja se quedó chata.
La clase terminó y me fui pensando..quel laboratoire!

miércoles, 5 de enero de 2011

La bi-sagra


Hoy a la madrugada soñé con ella. Pero no era una asesina serial a la que yo le proporcionaba un dato para que matara a su próxima víctima, como en el primer sueño en el que se me apareció, hace siete meses. En este sueño de hoy era buena. Me abrazaba y me contenía. Y eso me hizo rememorar toda esa historia que fue una bisagra para mí. Pero no me voy a remontar siete meses atrás, sino siete años.
Corría enero del 2004. Habíamos ido de vacaciones con mis viejos a Huerta Grande, Córdoba. Mi hermana menor se había puesto de novia allá -por seis días- con un cordobés que era hijo de una señora que se encargaba de la limpieza del hotel. Antes de volver a Buenos Aires, me enteré, por un amigo del "novio", que él había cagado a mi hermana con una tucumana el último día. Pasó alrededor de un mes y ella finalmente se enteró de la infidelidad de la que había sido víctima y consiguió el mail de la tucumana para putearla de arriba a abajo.
Pasaron cinco veranos y volvimos al mismo sitio a vacacionar. Y ¿quién estaba ahí, sentada en la mesa del comedor próxima a la nuestra? La tucumana tan odiada por mi hermana. Hermosa, pero de novia con un tipo que le llevaba veinte años. Y yo en ese momento también estaba de novia con un chico que me llevaba un año y medio, al igual que ella. No podía dejar de mirarla cada vez que cenábamos, pero la realidad era que cada una estaba en la suya.
Pasó más de un año. Empezó el 2010. Ella soltera, yo también. Me enteré de que se vendría a vivir a Buenos Aires. Y, efectivamente, lo hizo. Un veintitanto de mayo soñé que era una asesina serial a la que yo le proporcionaba un dato para que matara a su próxima víctima. Decidí contarle eso en un mail y, de paso, invitarla a salir. Pasaron tres días y ya estábamos las dos tomando unas cervezas, comiendo picada y contándonos nuestras respectivas vidas en un bar de Recoleta, donde ella se había instalado. Ahí me dijo que era bisexual. Ese día terminamos en su departamento, donde me tiró las cartas del tarot y susurró: "Las buenas compañías". En un momento apagó la luz y se recostó. La besé. Fue mi primera vez con una mujer.
Y así empezaron las salidas, una vez por semana, generalmente. Exposición en el Centro Cultural Recoleta, bar irlandés de por ahí, fuimos al Gaumont a ver "La mosca en la ceniza" y hasta la acompañé a ver "Crepúsculo", donde ella se acoplaba a las pendejas de toda la sala gritando por el lobo o el vampiro, mientras yo miraba a Kristen Stewart. Casi siempre era yo la que la pasaba a buscar por su casa y casi siempre era yo la que atinaba a besarla, a tocarla en el cine, a abrazarla. Empecé a cansarme de hacer todo yo hasta que llegó el 14 de julio. Quedamos en ir juntas al Congreso. Como ella tenía frío, me pidió que fuéramos a un bar a tomar algo. Y así lo hicimos. Ahí me contó sobre un pibe con el que se habían visto hacía unos días y que era muy interesante porque estaba metido en el armado de un nuevo partido político, diferente a todo lo ya existente. Y tiró, así, al pasar, que se había quedado a dormir en su casa.
-¿A vos te gustan más los hombres o las mujeres?- le pregunté.
-Los hombres, lejos. Para que me guste una mujer tiene que impactarme de alguna manera, tener algo especial.
Sí, debería haberme sentido halagada. Pero no me ocurrió. Una vez votada la ley de matrimonio, decidí que ese sería el último que la vería. Y así fue. Yo daba mucho y ella nada, y me cansé. A pesar de que era una buena mina, era muy extraña. Iba bastante seguido a fiestas de otakus, había soñado con el diablo y se había enamorado de él, tenía las marcas de los cortes que se había hecho en las muñecas hacía unos años. Le habían diagnosticado trastorno bipolar y tuvo un abuelo nazi.
No sé por qué soñé con ella hoy. Pero fue una de las porciones importantes del 2010 y, a falta de un balance general de ese año, preferí contar esa historia que, como ya dije, fue una especie de bisagra.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sí, vale la pena

 Yo, que sólo lo veo una vez por semana, no lo conocía tanto. Debería sentirme orgullosa por haber sido la destinataria de aquel pasado enterrado que me entregó. No sé qué habrá visto en mí para entregarme la pala que desenterró toda esa historia aterradora. No sé por qué me eligió este muchacho de 29 años que todavía vive con su madre y su hermana, atormentado día a día por querer huir de ese antro en el que vivió, desde los seis años, escuchando a su padre militar diciéndole que era un inútil y que se arrepentía de que su madre no hubiera abortado. De cuando él, con la inocencia de los 8 años, le preguntó cómo besar a una mujer y aquel ser despreciable le dijo que eso no le tenía que importar a él. De cómo, a los 17, entró en un estado depresivo tan profundo que, para no sentir dolor mental, se auto-flagelaba para estar pendiente de un sufrimiento físico y no psíquico. "Hace tres años me enteré qué significa hacer sobremesa", me dijo. Le pregunté por qué, y él me contestó que toda su vida comió en su habitación, solo.
A los 20 lo internaron por un mes en una clínica neuropsiquiátrica, en una habitación sin ventanas, y lo medicaban con 40 fármacos para tranquilizarlo. Allí conoció a una esquizofrénica que fue la única que lo entendió y terminaron siendo novios. Pero un día ella lo llamó y él no quiso atender sin saber por qué y, a los pocos días, la madre de la chica le dijo que se sentara, que su novia se había tirado de un edificio de ocho pisos. Y él sigue soñando con ella, con ese día en que decidió no atender, sintiéndose responsable por esa muerte.
Me confesó que llegó a sentir que sus sueños -tan vívidos, tan nítidos- eran la vida real, y la vida real era un sueño. Un día soñó que diseñaba una máquina para grabar aquellas vivencias oníricas y luego despertó con el boceto de la máquina al lado de su cama. Le dije que mañana cumplía años y me dijo que sí, se acordaba que era el 25 de noviembre. Y que él, cada vez que se acerca su cumpleaños, tiene pesadillas. El paso del tiempo, nada grato para él, a mí, esta vez, me sentó bien. Este último año evolucioné todo lo que en años anteriores no pude. Me había quedado estancada, congelada, egoísta, encerrada en mí. Quizás porque comprendí que las leyes de la selección natural me decían que tenía que desarrollar ciertos rasgos para poder avanzar, mejorar y vivir en comunidad.
Cuando ayer me volvía en el colectivo, me llegó un mensaje: "Gracias por una hermosa noche". Y es por estas cosas mínimas de la cotidianeidad, por prestar un oído a unos labios desamparados que querían disparar todo ese armamento cargado que permanecía escondido en sus adentros, que se me fue un año más de vida y puedo sentir que la puta que vale la pena estar viva.

martes, 16 de noviembre de 2010

En la Ciudad Autónoma, es preferible hacer dedo que tomarse un taxi

"¡No sabés lo que me pasó!" es una de sus muletillas más trilladas. Pero, en algunos casos, no lo dice en vano.
Hoy, mientras laburaba, esta amiga me lanza, vía msn, su clásica frase. Y yo esperaba cualquier cosa, menos lo que vino a continuación. El sábado fuimos con ella y dos amigos a tomar algo a Palermo. Luego de beber unos cuantos vasos de cerveza, uno anuncia que ya era hora de rumbear para nuestros respectivos hogares. Todos estuvimos de acuerdo. Uno se tomó un bondi para ir a Villa Urquiza y los demás nos fuimos a por el querido 55. Finalmente, mi amiga, que se dirigía para Liniers, se dio cuenta de que le convenía tomarse el 34 y después hacer combinación, y se separó de nosotros. Hoy me vengo a enterar de lo siguiente (reproduzco sus palabras):

"...Me quedé dormida y me desperté en el-medio-de-la-nada, literalmente. Como no sabía dónde carajo estaba, ni veía ningún colectivo pasar, paré un coche. El tipo me dijo: "Voy para el otro, pero, si querés, te dejo en Ramos". Le dije que sí, y tenía miedo de que me llevara para cualquier lado, o me hiciera algo. Pero tuve suerte. El tipo me dejó en Ramos y yo decidí tomarme un taxi hasta casa. Pero, en un momento, el taxista empezó a frenar la marcha y apoyó su mano sobre mi pierna. Me asusté y abrí la puerta del auto y me tiré. Me hice mierda. El tipo aceleró con la puerta abierta. No sabía qué hacer. Me volví a pata a casa...".

Bueno, debo aceptar que, esta vez, su frase sí quedó justificada.