Bueno, evidentemente, si estoy escribiendo acá, en la comodidad de mi hogar, significa que estoy viva. Que hoy sobreviví. Nunca me había pasado antes. Incluso fui precavida: miré para el costado, nadie doblaba en Montes de Oca. Ya estaba pensando en cualquier otra cosa cuando sentí que un 168 se me venía encima, y efecivamene lo hizo. Me dio en la cadera, me hizo saltar y caer con el lado izquierdo del cuerpo. Todo pasó en cámara lenta. Una señora, a lo lejos, gritó. Yo me quedé hecha una oruga en el asfalto, temblando, pensando que, milagrosamenee, estaba viva. Me levanté y llegué a la esquina. Una señora traía en su mano mis anteojos: ni me había dado cuenta de que se me habían volado. "Es como si revivieras", me dijo la señora, preocupada. ¿Querés que te lleve al hospital?, me ofreció el pelotudo del colectivero. No, está bien, respondí con voz temblorosa. Y seguí caminando hacia la nueva sede de Sociales, en Constitución, preguntándome si era yo o un espectro la que estaba caminando como si nada por la calle Lima.
Cosa aparte: para quienes mañana estén al pedo entre las 21 y las 23 y tengan ganas de escucharme -a mí o al especro, quién sabe-, fui invitada al programa Temporada de Chongos, en La Radio Rebelde.