"Siento que soy una mujer anciana en el cuerpo de una joven", dijera la bella Julie Delpy allá por el '94. Y es en estos momentos en que confirmo sus palabras desde este sitio y a 16 años del rodaje de Before Sunrise. Realmente hay algo que no está funcionando bien acá. O yo tengo la vieja quejándose acá adentro, o aquella señorita tiene incorporado, como el joven de pelo grasoso y ojos azules que interpretaba Ethan Hawke, al niño de 13 años que todavía está tomando sus notas a modo de ensayo de vida, preparándose para el momento en que realmente haya que hacerlo.
Y es en estos momentos en que no sé si estoy cansada de la tecnología -que tanto ayuda, hay que admitirlo-, o cansada de estar hablando hace dos meses por Msn con una chica 4 años mayor, que evidentemente no quiere crecer, que ya la invité a salir, que al final nunca ocurrió, que le dejé de hablar y, sin embargo, sigue hablándome. ¿Con qué intenciones? No tengo la menor idea. ¿Acaso las chicas de ahora prefieren un contacto pura y exclusivamente cibernético? Entonces yo no soy de esta época. La vieja que duerme la siesta en mi cuerpo se cansó de mover los dedos solamente para acariciar el teclado. La vieja que reposa en mis entrañas se hartó de escuchar jazz junto a otra persona a través de links. Basta. Basta de conversaciones ficticias, como aquella que Celine y Jesse tenían en aquel bar de Viena con sus manos simulando tubos de teléfono.
Nota al pie: Mientras terminaba de escribir esto, ¿adivinen quién me habló por msn?