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viernes, 28 de octubre de 2011

¿Sabés qué? Te tengo que agradecer
Porque si hubiera sido por mí,
no lo iba a poder hacer.
Gracias por liberarme de una vida
de riñones atrofiados,
de trabajos insatisfactorios
y de ataques de pánico.

Gracias por dejarme sola
antes que mal acompañada.
Gracias por dejarme sola
y darme la posibilidad de,
algún día, encontrar a alguien
que no me haga sentir sola,
estando acompañada.

Gracias por liberarme
de los problemas que yo no tengo,
de los dolores que yo no tengo,
de los alquileres que yo no tengo
que pagar, por los que preocuparme.

Gracias por dar el paso
que yo no hubiera podido dar
por estar enamorada
una tiene unos yuyos en las manos
y piensa que carga con tulipanes
importados de Holanda.

Es paradójico recibir correo
que diga "te amo, ayer soñé con vos,
como todas las noches
desde el día en que te conocí",
y al día siguiente escuchar un voz
que desde el teléfono anuncie:
"no quiero verte, quiero estar sola".

Te perdono por haberme hecho gastar
meses junto a una compañía ausente,
porque te agradezco por hacerme ahorrar
años que podrían haber sido deprimentes.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Oda a la masturbación (para reírse un rato)

Si hay un tema que me apasiona,
es el de la masturbación.
Cada uno con sus formas,
sus ideas, sus recursos,
sus dilemas, sus intrusos
que entran por la cabeza
y se despiden con un galope,
un latido entre las piernas.

Algunos en nada piensan,
puro acto mecánico, fisiológico.
Una amiga ironizó:
"Me toqué con Verón,
mientras estudiaba la semiosis social",
me reí, porque eso podía
abrirse a múltiples sentidos,
y el flujo de la semiosis así
siguió su curso infinito.

A algunos les gusta la intervención del agua
(método incómodo, si los hay)
algunas lo hacen paradas,
otras sentadas, y otras acostadas.
Alguien me contó que su primera vez
fue con unas revistas en el garage de su casa,
la mía fue después de ver una película
en la que dos mujeres se besaban.

Lo intenté en el baño del trabajo
y no es recomendable,
pero sí la tocada de a dos
en los baños de los bares.

Tuve dos parejas (que quizás mentían,
pero me conformo creyéndoles)
que, desde que me conocieron,
dicen haberme dedicado todas sus pasiones solitarias.

Hay gente que usa aparatos,
como grandes falos
que te cantan adentro del sexo
con sus voces con vibrato.

Otras personas usan hortalizas,
otras, pomadas y ungüentos,
Otros en el auto, cuando salen las chicas,
mascando chicles, del colegio.

Otros ven películas,
algunos eróticas, otros pornográficas,
o hechas en el hogar
con su pareja, con prostitutas,
o con quien esté predispuesto.

Gente que piensa en actrices de la tele,
gente que piensa en su amor platónico,
gente que consigue tres orgasmos al hilo
pensando en su profesora.

Gente que muere por hacerse 42 seguidas,
gente que nunca se toca,
gente que no se anima
por compartir el cuarto con otra persona.

lunes, 11 de octubre de 2010

Aún mi sexo late
y mi corazón es penetrado
por ella.
Mi entrepierna,
seno de la vida.
Mi vida entre sus senos,
sus piernas.
Mis piernas son ramas
que buscan la luz,
se despliegan,
y con el lejano recuerdo
de la humedad
de su tierra,
corre la savia,
corre mi sangre,
se enarbolan ideas
(perversas),
germinan mis labios,
y mis ojos entierran
lo que ellos abiertos
no dejan que vea.
La voz del interior
nuevamente resuena
"Dejar de lamentar
de su cuerpo la pérdida.
Dejar de arrojar flores
al cadáver bajo tierra.
Que pronto los pétalos húmedos
y las hojas frescas
estarán tan muertos,
tan tiesos como ella".
Podé sus raíces
de mi maciza cabeza
e intenté cultivar,
en su lugar,
nuevas rarezas.
Pero tan sólo se trata
de desprolijos especímenes,
de secos arbustos.
de insulsas malezas.
La savia aún corre
por mis excitadas venas.
Y mi excitación corre
por mis no tan sabias venas.
Porque sigo desenterrando
su enraizado recuerdo.
Y, como un fabuloso fenómeno
de la naturaleza, 
su recuerdo echa raíces
y, más y más, me entierra.

sábado, 25 de septiembre de 2010

A la inversa

Colmada de vacío,
vacía plenamente.
Mi estómago grita
y mi boca padece.

Quise volverme frívola
hasta quemar a la inversa
y dejar de congelar estímulos
que quemaron mi lengua.

Quise dejar de congelar instantes
para alimentarme en el futuro.
Porque, si estaban podridos,
no haría bien su consumo.

Mi paciencia late,
mi sexo espera,
mi cerebro corre,
resuelven mis piernas.

Colmada de vacío,
vacía plenamente.
Mi estómago grita
y mi boca padece.