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viernes, 28 de octubre de 2011

¿Sabés qué? Te tengo que agradecer
Porque si hubiera sido por mí,
no lo iba a poder hacer.
Gracias por liberarme de una vida
de riñones atrofiados,
de trabajos insatisfactorios
y de ataques de pánico.

Gracias por dejarme sola
antes que mal acompañada.
Gracias por dejarme sola
y darme la posibilidad de,
algún día, encontrar a alguien
que no me haga sentir sola,
estando acompañada.

Gracias por liberarme
de los problemas que yo no tengo,
de los dolores que yo no tengo,
de los alquileres que yo no tengo
que pagar, por los que preocuparme.

Gracias por dar el paso
que yo no hubiera podido dar
por estar enamorada
una tiene unos yuyos en las manos
y piensa que carga con tulipanes
importados de Holanda.

Es paradójico recibir correo
que diga "te amo, ayer soñé con vos,
como todas las noches
desde el día en que te conocí",
y al día siguiente escuchar un voz
que desde el teléfono anuncie:
"no quiero verte, quiero estar sola".

Te perdono por haberme hecho gastar
meses junto a una compañía ausente,
porque te agradezco por hacerme ahorrar
años que podrían haber sido deprimentes.

viernes, 25 de marzo de 2011

Se cansó, me cansé

Es cierto. Ya suficientes quilombos tenía como para agregarse uno más a la lista. Y tiene razón. Con secuelas de endocarditis bacteriana sufrida en el 2006, lo operan el 25 de abril del corazón. Tamaña preocupación era demasiado como para cargar con el hecho de salir con una lesbiana. No pudo soportarlo, me dijo.  Y yo no pude soportar que él analizara cada cosa que yo decía. Se cansó. Me cansé. Nos cansamos.

martes, 7 de diciembre de 2010

Sequías emocionales

Si fuera heterosexual, mi vida sexual sería mucho más interesante. En mi tierra, los hombres llueven, me inundan. Yo abro el paraguas para no empaparme de ellos, me pongo el sobretodo impermeable y me echo a andar por las calles de la vida. De mujeres, en cambio, hay sequía crónica. Y eso me pasa por no frecuentar las ciudades húmedas, aquellos sitios donde sé que encontraría la caricia de sus gotas. Digo que hay sequía, pero, en realidad, alguna que otra lluvia pasajera humedece estos pagos, pero no es lo suficientemente consistente como para que aquí crezcan campos rebosantes de flores y frutos. O a veces viene el riego artificial, ese que me gusta recibir pero sé que no es para mí, porque sé que merezco naturales y abundantes aguaceros. Quizás la falla sea que sigo esperando con el paraguas abierto en lugares cerrados. Y eso que no soy supersticiosa.

(Después de decidir que no le hablaría más porque no hay, para mí, peor pesticida que las vueltas, volvió a revolotear por los aires la mujer monocromática, la jazzera del saxo, la que parece siempre colgada de una nube. Parece que tiene ganas de que nos conozcamos el jueves de la semana que viene. ¿Aguacero o lluvia pasajera?)

domingo, 24 de octubre de 2010

Persona/je

Hace unos meses había escrito un texto que decía en una parte: "Me gusta que no haya cohesión interna entre mis distintas semanas, incluso entre los días de esas semanas, incluso entre las horas de esos días". Pero ya es suficiente. Sí, es interesante protagonizar corto y largometrajes tan disímiles entre sí en períodos de tiempo tan estrechos. Ahora me sitúo del otro lado de la pantalla y me afirmo como crítica y digo: me cansé de tanta ductilidad, de tanta plasticidad en mis interpretaciones. Quiero que este abanico de personajes se estanque en algún momento, quiero que me dejen de convocar para formar parte de un elenco diferente cada día. Quiero dejar de actuar y comenzar a vivir. Quiero dejar de vivir -vivir desde varios ángulos pero siempre desde acá- y comenzar a ser vivida. Quiero improvisar, pero no hacer monólogos. Quiero que alguien me de el pie inicial para expresar todo esto que está comprimido en mis adentros. Basta de luces, cámaras y acción, basta de puestas en escena, basta de maquillajes y vestuarios ficticios.
Odio ponerme sentimental, pero a veces me sientan bien las películas románticas. Necesito despertarme con alguien al lado y que ese cuadro se repita una y otra vez, no que sea tan sólo una escena suelta entre las tantas presentes en los 365 actos de mi obra anual. Sí, lo admito, este año me divertí. Protagonicé unas cuantas comedias románticas, y algún que otro drama; pero me harté de la ligereza de ese cine símil norteamericano.



El amor no responde a la voluntad.

viernes, 15 de octubre de 2010

Before suicide

"Siento que soy una mujer anciana en el cuerpo de una joven", dijera la bella Julie Delpy allá por el '94. Y es en estos momentos en que confirmo sus palabras desde este sitio y a 16 años del rodaje de Before Sunrise. Realmente hay algo que no está funcionando bien acá. O yo tengo la vieja quejándose acá adentro, o aquella señorita tiene incorporado, como el joven de pelo grasoso y ojos azules que interpretaba Ethan Hawke, al niño de 13 años que todavía está tomando sus notas a modo de ensayo de vida, preparándose para el momento en que realmente haya que hacerlo.
Y es en estos momentos en que no sé si estoy cansada de la tecnología -que tanto ayuda, hay que admitirlo-, o cansada de estar hablando hace dos meses por Msn con una chica 4 años mayor, que evidentemente no quiere crecer, que ya la invité a salir, que al final nunca ocurrió, que le dejé de hablar y, sin embargo, sigue hablándome. ¿Con qué intenciones? No tengo la menor idea. ¿Acaso las chicas de ahora prefieren un contacto pura y exclusivamente cibernético? Entonces yo no soy de esta época. La vieja que duerme la siesta en mi cuerpo se cansó de mover los dedos solamente para acariciar el teclado. La vieja que reposa en mis entrañas se hartó de escuchar jazz junto a otra persona a través de links. Basta. Basta de conversaciones ficticias, como aquella que Celine y Jesse tenían en aquel bar de Viena con sus manos simulando tubos de teléfono.

Nota al pie: Mientras terminaba de escribir esto, ¿adivinen quién me habló por msn?

lunes, 4 de octubre de 2010

Ex-abrupto

"Lo voy a tener que analizar con mi psicóloga", me dijo después de escuchar la noticia.
Es que mi ex -mi ex de sexo masculino de cuando yo tenía 16 años- empezó a ponerse pesado. Desde el miércoles, sutilmente, fue acercándose con mensajes de texto, preguntando cómo iba mi vida. Yo, cortésmente, respondía: que el laburo, que la facu, todo bien, por suerte. Ya cuando mandó el tan predecible: "¿Hacés algo el sábado?" opté por hacerme la boluda. Empezó a ponerse insistente y mandó otro a los 10 minutos (el típico e insoportable: "Te llegó mi mensaje?") No te respondo, pensé, así te das cuenta que lo nuestro quedó allá a lo lejos, bien lejos.
El sábado sonó el celular. Decía: "Llamada de Catriel" (sí, se llamaba Juan Catriel. La madre es profesora de historia, habrá sido un intento de homenaje a la dinastía de caciques ranqueles. De hecho fue MI profesora en el secundario).
No atendí.
Pasó una hora. Volvió a la carga.
No atendí.
Y bueno, sonó por tercera vez y atendí. "Hacés algo hoy?", me preguntó. No, pero tampoco tengo ganas, le dije. En un principio pensaba mantener su orgullo de macho intacto, pero cambié de opinión. Y ahí empecé, no pude parar. Que no sé qué querés conmigo, amigos no vamos a ser, novios menos. Cómo te explico... No miro más hombres.
Silencio.
En serio? NO LO PUEDO CREER! (gritaba porque no sé qué se habría tomado antes de llamar). SOS LA SEGUNDA NOVIA QUE TUVE Y QUE SE HIZO LESBIANA!
"Lo voy a tener que analizar con mi psicóloga", dijo.
"Mirá vos! No lo puedo creer!", repetía. "Bueno, cuando estés con alguna chica avisame que yo no soy celoso" (No pudo caer tan bajo el muy pelotudo).
Corté el tel.
Suena una vez más. Mensaje: "Laura, te re banco".
Le respondo: Ya no sé si hablás en serio, en joda o chupaste mucho.
Responde: Las tres, como vos, yo y tu novia.
Evidentemente, no respondí. El fastidio ya era abrumante.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Descarga


Sí, puede ser que lo esté, un poco, pero ahora no te me vengas a hacer la que no lo está cuando, con todas esas historias que escuché, ni la mejor terapeuta te podría curar, ¿así que decidiste poner una barrera para que dejara de traspasar tu preciado territorio privado? perfecto, no hacía falta, hace mucho que ya no pisaba ni un metro cuadrado de tu suelo fértil, fértil por todo ese estiércol, realmente no hacía falta que bordearas con rejas unas parcelas que yo misma ya había enrejado, no hubieras gastado your precious time, que podría haber sido invertido en la búsqueda de mejores inmuebles, porque nunca se está satisfecho, nunca, sobre todo vos, nunca; yo ya había surcado la tierra y construido un río alrededor mío para que dejaras de molestar, para que te fueras con tu bote a cualquier otra parte, menos a mis aguas, que en realidad esa es tu especialidad, pero vos querías tener la última palabra, y así fue, pero no me importa en lo más mínimo, viajá a dónde se te de la gana, sea al norte, al oeste o al sur, a donde te estén esperando con las puertas abiertas, que las mías ya no lo estarán más.

domingo, 19 de septiembre de 2010



Me hablaron de ella, la busqué, le hablé, intenté sacarle algunas palabras a sus antiverborrágicos dedos cibernéticos, la invité a pasar una noche, la invité a pasar una tarde, me cansé de intentar, la dibujé e hice de cuenta que realmente se acostó sobre esta cama.